21 abril 2018

Las yonquis de Alcalá de Guadaira

Hasta los gitanos, que pertenecen a la comuna más reacia a relacionarse con «la madera», empozaron a ver el asunto con otros ojos, y la misma mañana que este reportero visitó la comisaría se produjo en la misma puerta ese milagro: un chaval gitano, recién salido de la cárcel, amarillo como un limón, lleno de mataduras y transparencias, estaba esperando a los policías para rogarles que le quitaran del caballo: «Por mi culpa se han enganchado dos hermanos pequeños, y a mi madre la estoy matando». 

La imagen de Antonio Vargas Saavedra (padres y diez hermanos hacinados en un piso «social» de 60 metros cuadrados) en la puerta de la comisaría, desafiando las turbias miradas que quisieran verle como un confidente, da una idea de la que han organizado Antonio y Gabriel. Después de asegurarle éste que por la tarde iría a verle y que esa misma noche podrían empezar («Pero tienes que encerrarte en tu casa y no salir hasta que yo vaya, ¿eh?», Antonio Vargas, que se ha pinchado hace un rato para reunir fuerzas, le coge de la manga y le dice: «Tú estás sacando a muchos de esto, te mereces un montón de galones aquí».


Las «yonquis» de Alcalá de Guadaira, que las hay, lo tienen más crudo que los varones: no tienen a nadie que se ocupe de ellas. «Nosotros no podemos -dice Antonio Rojas, no podemos pasarnos las noches con ellas como hacemos con los chicos. Además, están más enganchadas si cabe que ellos, y no sé si tendríamos el mismo éxito, creo que no». Una solución podría ser que alguna mujer policía de Sevilla se trasladara a Alcalá, pero no es eso lo único quedes falta. En realidad, salvo las ganas y el natural bueno y dócil de los toxicómanos, Antonio y Gabriel no tienen nada, ni un local. «No necesitamos dinero, el dinero es justo lo único que no nos hace falta para nada. Pero sí otro tipo de ayuda, y, de hecho, hay gente que nos proporciona chandals, o vídeos, o cosas así. Ahora bien; lo más urgente es tener una casa para poder pasar allí con los chicos las noches del síndrome, porque en sus casas hay hermanillos chicos que se asustan con los gritos, y, además, siempre hay algún colega que intenta pasarles papelinas de matute, aunque nosotros las interceptamos». 

El comisario Pérez Fernández, que anda feliz pero asustado con la resonancia que están teniendo los métodos de sus agentes, asume su papel de darle un aire orgánico e institucional a lo que no es sino el trabajo de dos tíos valientes, y a tal efecto tiene apuntados los seis puntos graduales de actuación aprobados por la Junta local de Seguridad Ciudadana: 1. Detección del que se está iniciando en el consumo de drogas. 2. Identificación del mismo. 3. Grado de adicción, circunstancias personales y familiares. 4. Conocimiento de las causas motivadoras de la adicción. 5. Contacto con él, concienciación y ánimos para dejarlo. y 6. Promesa de apoyo permanente por parte de los agentes Rojas y Jiménez, compañía diaria y ejercicios físicos coadyudantes del tratamiento médico. Si la jueza se enrolla bien y, cuando la Ley lo permite (lo permite más veces de lo que parece), pasa de ordenar el ingreso en la cárcel de algún drogadicto que ha robado algo y lo pone bajo la responsabilidad de Rojas y Jiménez (que llegaron a encadenarse en las puertas de la prisión Sevilla1 para pedir la excarcelación de uno de sus pupilos), también el alcalde tiene el esencial detalle de proporcionar trabajo a los chicos recién desintoxicados. 

Ahí está, sin ir más lejos, Luis Aguilar García, que llegó a ser detenido tres veces en un solo mes, dándole a la perforadora neumática en una calle del pueblo. El alcalde Hermosín también tiene la costumbre de regalar placas y bandejas de gratitud a la comisaría, pero Rojas y Jiménez, aunque valoran el detalle, lo tienen muy claro: «Ya podían regalarnos menos bandejas y dejarnos un piso para los chavales».

Rojas y Jiménez están embalados y concentrados en lo suyo, y hacen bien, porque, además, saben que con que surgieran en el Cuerpo un centenar o dos de vocaciones como la suya se acabaría hasta el terrorismo en el País Vasco: «Ahora tenemos un chaval, José Alvarez Navarro, que se desenganchó con nosotros pero que, como tenía un montón de causas acumuladas por robo, se enfrenta a una pena de 20 años si no le dan un indulto. El chico se ha quitado, y los propios presos, que lo saben, no se acercan a él a ofrecerle nada. Pero si alguno tuviera la idea, o él mismo, que la vida en la cárcel es muy dura, ahí están los cuatro presos de ETA, que se han convertido en sus guardianes, y no se separan de él ni cuando va a mear, por si acaso. 

Los de ETA, está claro, son en la calle nuestros enemigos, pero nosotros estamos luchando contra la droga, y los que están en Sevilla1 nos están ayudando un montón». Gabriel Jiménez y José Antonio Rojas, esos dos buenos maderos que ni duermen ni nada pero que son felices y les quieren las señoras, y los gitanos, y los «yonquis», no necesitan fama ni dinero, porque, como ellos dicen, «ya quisieran muchos policías que les dieran besos en medio de la calle». El niño que se zambullía en las aguas del Guadalquivir para disfrute de los americanos y el niño sagaz que ya de chico investigaba cuanto se ponía a su alcance no han traicionado la calle, ni a la gente, que les enseñó a vivir. 

Ahora, más que policías, son como oftalmólogos que van devolviendo la luz a los ojos apagados. Porque si los jóvenes no las ven, ¿para qué sirven las fuentes, y las calles bien pavimentadas, y las flores, y esas palmeras tan bonitas?

20 abril 2018

Maradona un drogadicto más

Mike D'Antoni, uno de los más famosos baloncestistas del mundo, responsabilizó «al sistema» del caso Maradona. «Cierra un ojo cuando uno es joven y ya está en la cumbre de la gloria. Pero cuando llega el ocaso, no nos perdonan nada» aclaró. Una opinión que no comparte Gianni Bugno, número uno del ciclismo mundial: «Se derrumbó un .mito. Maradona le disputaba a Pelé el papel de mejor jugador de todos los tiempos y ahora destruyó años de carrera». Diego Armando Maradona era el último totem que faltaba por caer en esta Argentina que se deglute a sí misma. A diferencia de los atildados diplomáticos argentinos, de trajes cruzados y peinados a la gomina, el embajador «Dieguito» recibía en Nápoles a sus visitas con chandal, un aro de brillantes en la oreja y su inconfundible acento de «Villa Miseria» que no quiere disimular.

El robusto don Diego, padre de Dieguito, jamás soñó con un hijo embajador y una mansión a medida. El era un auténtico «cabecita negra» -como llamaba Evita a los obreros que la admiraban, padre de siete hijos. La familia vivía en una de las barriadas más humildes del país, Villa Fiorito. 


Dieguito jugaba en el «Potrero» y estudiaba en la escuela municipal. A los 18 años, era un superstar del equipo Argentina Juniors. En plena dictadura militar, fue transferido al Boca Juniors, el club de «la mitad más uno de los argentinos». Pero este gran club del barrio italiano de Buenos Aires lo vendió al Barcelona, para paliar su déficit, por tres millones de dólares. 

En España los barceloneses lo rechazan, comienzan sus escándalos públicos y privados y sus actitudes de divo. A Dieguito lo hereda el Nápoles por la módica suma de once millones de dólares. No reniega de Villa Fiorito ni de sus hábitos. Se pasea por el mundo con toda su familia, primos, cuñados y amigos, con gastos a su cuenta. Las finanzas comienzan a hacer agua y Jorge Cyisterpiller, el amigo de la infancia convertido en manager, lo abandona en medio de una discusión tumultuosa. Guillermo Coppola lo reemplaza. 

Precoz para el fútbol y el amor, Dieguito se enamora de Claudia Villafane a los 15 años. Su lujosa boda se celebró en Buenos Aires el 7 de noviembre de 1989 con dos originales testigos, sus hijas Giannina Dinorah y Dalma Nerea. Los invitados italianos llegaron en un chárter fletado especialmente y se unieron a los 1.100 argentinos. 

Desde las elegantes terrazas del Plaza Hotel, las «ladies» de Buenos Aires miraban con horror el aterrizaje del clan Maradona -con smoking y vestidos de alta costura- a la elegantísima basílica del Santísimo Sacramento. Después, se celebró el ágape en un estadio de boxeo redecorado al estilo Dinastía. Algunos diarios argentinos especulan que el matrimonio Maradona no atraviesa su mejor época. 

A Claudia le costó superar el incidente de la italiana Cristina Sinagra, quien denunció ante los tribunales que el ídolo es el padre de su hijo Diego Armando junior. El «Pibe» se negó a hacer los análisis genéticos que pueden demostrar su paternidad. 

Después, la prensa italiana reveló el escándalo de Maradona con prostitutas y ahora el dopping. Claudia, una chica de barrio, puede soportar infidelidades y hasta una adicción al alcoholismo pero la droga es casi una palabra tabú para la clase baja en Argentina. Aunque ahora sea una «auténtica new rich», ella no reniega de sus orígenes. Claudia se ha refugiado en casa de sus padres. El clan Maradona ha pasado de Villa Fiorito a la imponente mansión en Villa Devoto, en el oeste de Buenos Aires. La casa de tres pisos, piscina, tenis, gimnasio y tres Mercedes Benz son el regalo que Dieguito ofreció a sus padres. 

Para él ha elegido un piso en la «chic» Avenida Libertador. En el garage guarda dos Mercedes Coupé, dos convencionales, y un Dodge de los años 30 con el interior forrado en satén. Maradona no podrá jugar, durante un año por lo menos, si es considerado definitivamente culpable. Nadie puede imaginar su vida sin el fútbol y soportando la humillante mirada de los que antes lo veneraban. «Sea la sentencia que sea, Diego seguirá jugando al fútbol. Digan lo que digan, es el mejor, jugador del mundo», dijo Marcos Franchi, su nuevo manager. Pero no será lo mismo jugar en Esquina o en el Potrero de Villa que con el aliento de los «tiffosi» napolitanos. 0 el de los tres millones de dólares de contratos publicitarios -sólo de empresas japonesas- que apoyaban año a año al «Pibe de Oro».

11 abril 2018

Jim Morrison practicaba magia negra

Sus papás musicales estarán contentos. Iggy Pop, The Cramps, Screaming Lord Sutch o Jim Morrison pueden sentirse orgullosos; la diabólica semilla de sus excentricidades ha dado fruto. Y es que de no ser por individuos como los de Jane's Addiction, la banda norteamericana que actuó ayer en Barcelona yhoy lo hace en la Sala Universal de Madrid, la raza de grupos rebeldes, de descarado acento provocativo, corría el peligro de extinguirse. 

Los «streaptease» en el escenario, su supuesta afición por las misas negras y lo «sugerente» de la mayoría de sus portadas convierten a este cuarteto, adicto en iguales proporciones al «glam-punk», el «heavie», la ginebra y los estimulantes químicos, en una de las formaciones más interesantes e inquietantes de los últimos años. Interesante para los ya adormilados oidos de los aficionados a las emociones fuertes e inquietante para padres, educadores y demás protectores de la candidez juvenil que se han tomado muy 'en serio la advertencia -«nosotros tenemos más influencia en sus hijos que ustedes»que Farnell y sus secuaces incluyen en Ritual de lo habitual, su último disco.


Pero la comercial provocación y el ansia de escándalo no es todo lo que pueden ofrecer estos californianos, que después de tres discos editados, la verdad es que nos han curado de espanto. Perry Farnell, el enigmático líder de los «Adictos», es todo un intelectual. Aunque por sus greñas de aire «rastafari», la Mantis Religiosa tatuada en el- hombro y su palidez draculina cualquiera le consideraría una especie de psicópata, Farnell tiene editados dos libros de poesía, dirige películas, como Soul Kiss, vídeos -eso sí, con escenas necrofílicas, pinta y esculpe. Quizá demasiada sensibilidad o unos gustos no del todo comprendidos, que han traido más de un dolor de cabeza a los excéntricos Jane's Addiction. Además de las ya normales en Estados Unidos, campañas de censura emprendidas contra sus vídeos, letras de canciones, comportamiento en el escenario, declaraciones y portadas de sus discos. Parece que lo de la palabra «adicción» no es un simple homenaje Juana -una prostituta de Los Angeles, a la que redimieron para convertirla en su mánager- porque sus aficiones por los alucinógenos les han llevado a un par de juicios.

Después de la edición de Ritual de lo habitual, Farnell asegura que todo ha cambiado. Que están limpios y que la banda va en otra dirección, más alejada de su maléfica influencia. «Ahora -ha declarado- estoy muy ocupado con la dirección de una película. Está bien hacer cosas fuera de Jane's Addiction, quiero que el resto del grupo respire y que se mueva fuera de mi influencia. Creo que será más sal udable para ellos y sus padres me lo agradecerán».

24 agosto 2017

Scarlett Johansson la nueva musa

Scarlett Johansson es ya una auténtica parisienne. Lo intuíamos cuando se aireó hace algunos meses su noviazgo con el publicista francés de 31 años Romain Dauriac. Y se ha confirmado recientemente, cuando la edición gala del mensual people Vanity Fair le ha dedicado la portada de su número inaugural con el título de Mi vida en París.


En el interior del magazine, la actriz neoyorquina de 28 años protagoniza una sesión fotográfica tan exageradamente palaciega y glamourosa que no parece ella misma. "Vivo encima de un café donde tocan al acordeón canciones clásicas francesas durante todo el día", se entusiasma esta nueva residente de la rive droite. "Mi jornada parisina ideal empieza vagando por la mañana por los jardines de Luxemburgo", prosigue. "Luego voy a almorzar un sándwich al Cosi de la rue de Seine y, por la noche, el mejor plan es cenar pollo asado en algún bistrot. Después, quedo con amigos a tomar una copa en el Rosebud y me gusta volver a casa dando un paseo en moto".

Para nuestra actriz favorita, sin embargo, no todo es indolencia y dolce far niente a orillas del Sena. Scarlett se ve obligada a abandonar regularmente a su chérie–como gusta llamarle– para trabajar en su nuevo filme, Captain America: The Winter Soldier, dirigido por Anthony y Joe Russo, cuyo estreno está previsto para abril de 2017. Después participará en Lucy a las órdenes de Luc Besson, antes de concentrarse en su debut como realizadora: una adaptación de la novela Crucero de verano, de Truman Capote.

Entre tanta dicha, un asunto judicial ha venido a perturbar a nuestra heroína. Y es que, al poco de mudarse a la capital francesa, recibió la desagradable sorpresa de que el novelista local Grégoire Delacourt la había convertido en protagonista encubierta de su novela La première chose qu’on regarde (Lo primero que miramos), editada por JC Lattès. Los abogados piden 50.000 euros en concepto de indemnización por "violación y explotación fraudulenta de los derechos de imagen" y exigen que no haya venta de derechos ni versión cinematográfica.

Delacourt ha tomado a Scarlett como musa para su nueva entrega como podría haber elegido a cualquier otra de las estrellas estadounidenses que se han instalado recientemente en la ciudad tras caer prendadas de un galán francés. Y es que, vistos los últimos casos, esta tendencia sentimental parece ya una auténtica epidemia que las revistas del papel couché explotan con satisfacción.

Algunas parejas, como la formada por Halle Berry y Olivier Martinez, incluso han escogido la Costa Azul para casarse. Siguiendo su ejemplo, otra oscarizada, Natalie Portman, se ha visto obligada a mudarse a orillas del Sena ya que su esposo, el coreógrafo Benjamin Millepied –a quien conoció durante el rodaje de Cisne negro–, ha sido nombrado director del Ballet de la Ópera Garnier. Y la lista se completa con Hillary Swank y Laurent Fleury, Sophia Coppola y el rockero Thomas Mars, Salma Hayek y François Pinault, Natalia Vodianova y Antoine Arnault. ¿Qué tendrán los franceses que las encandilan a todas? El día que nos crucemos con alguna de ellas se lo preguntaremos...

07 julio 2017

Bibiana Aído vive en el barrio de Beyoncé

Se puede decir que Bibiana Aído se ha comido la Gran Manzana. Sólo un año después de su aterrizaje en Nueva York -como «consejera especial» de Michelle Bachellet en ONU-Mujeres- la ex ministra de Zapatero es ya miembra de la élite de la ciudad. Así lo atestigua su nueva dirección, en la calle North More, en el barrio de Tribeca, considerado el más cool de NY y al que se acaba de mudar.

Se trata de antigua zona industrial revalorizada tras la conversión de sus fábricas y almacenes en lofts, estudios de diseño, galerías de arte, restaurantes de moda, tiendas de lujo... Le han dado fama mundial las chicas de Sexo en Nueva York, que alguna vez han usado sus tarjetas de crédito allí y Robert de Niro y Jane Rosenthal que lanzaron la zona fundando en 2002 el Festival de cine de Tribeca. Además de De Niro, allí tienen casa Leonardo Di Caprio, Scarlett Johansson, Beyoncé, Mariah Carey, Olivia Palermo, Gwyneth Paltrow y su marido Chris Martin... Aído, de 35 años, vive no muy lejos de la que fuera la residencia de John John Kennedy.

Codearse con tanta celebrity se paga a entre 3.000 y 5.000 euros, que es lo que cuesta el alquiler en la calle de Aído. Una cifra asequible para quien cobra unos 200.000 euros anuales -oficialmente su sueldo asciende a unos 100.000, pero se duplica gracias a dietas y ayuda a la vivienda- , nómina que corre a cuenta de España. Sigue ingresando, además, el 80% de su salario como secretaria de Estado -su último cargo aquí- al que tiene derecho durante los dos años siguientes a su cese.

Su labor en ONU-Mujeres están rodeada de tanto secretismo como los entresijos de su fichaje. Aído rechaza una entrevista con LOC para hablar de su tarea en Nueva York y el organismo que la emplea también se niega a detallar las actividades de sus trabajadores «sin perfil público» como es el caso, dicen, de la ex ministra. Sucede la semana en la que se sabe que, en los años que gobernó Zapatero España, se convirtió en el benefactor con mayúsculas de la división de mujeres de la ONU, aportando 200 millones de euros en seis años. En ese tiempo el Gobierno de ZP donó al organismo una tercera parte de lo que éste recolectó en todo mundo. Por eso la contratación de Aído, cuyo nivel de inglés daba para pedir café y poco más, se interpretó como un gesto de reconocimiento ante tanta generosidad española.

Lo único que le faltaría Aído para redondear su estacia en NY sería su novio, Julián Martínez, de 53 años, quien en mayo cesó como delegado de la Junta de Andalucía en Madrid. Quién sabe si pronto llegará a Tribeca.

21 junio 2017

El dueño de Kukuxumusu es drogadicto

1. ¿Cómo fue ese flechazo entre koalas y toros?
Estaba un poco perdido en la vida y me fui con un amigo a Sidney a ver si aclarábamos el cerebro. Y así fue. El mundo del regalo y del souvenir allí es una maravilla. En Europa todo era muy cutre y, como yo dibujaba bastante bien, a mi amigo se le ocurrió la idea de hacer unas camisetas para Sanfermín con mis dibujos.


2. Y con ello cambió la imaginación al poder por la imaginación a la camiseta…
Y a los cuadernos, a los bolígrafos, a las cortinas de la ducha o a la tapa del váter. Siempre hay un hueco -en cualquier objeto- para el humor, la creatividad y la imaginación.

3. Es un emprendedor atípico pero triunfa. ¿El truco?
Las palabras éxito o triunfo me la refanfinflan. No están en mi diccionario. Las cambio por diversión y felicidad. Para que las cosas vayan bien no necesitas trucos ni varitas mágicas, pero sí algunas cosas imprescindibles, como no ser envidioso, no quejarte, creer en lo que haces, rodearte de gente que confía en ti...

4. ¿Qué diseños cotidianos admira más?
No podría vivir sin papel de cocina, sigo flipando con una bombilla y admiro el iPhone.

5. ¿Qué le diría a un mal estudiante como lo fue usted?
Que si tiene inquietudes y curiosidad, no haga caso de las notas. Su momento llegará.

6. Ahora que se prohíbe todo, ¿cree que se llegarán a prohibir los Sanfermines?
Sanfermín como fiesta no. Quizá llegue un momento en el que el encierro sí se prohiba.

7. ¿Y, como empresario, conoce algún truco para salir de la crisis?
Que todos los ciudadanos -a la vez- dejaran de pagar la hipoteca. Pasar la pelota a esa panda de primates codiciosos ávidos de poder que han destrozado la parte buena de un sistema malo. No creo que funcionase, pero de perdidos..., al río. Con dignidad.

8. ¿Qué le han censurado en su vida?
En tiempos, muchas cosas. Como siempre, relacionadas con el sexo, las drogas y la religión. El ser humano es acomplejado e hipócrita. También ahí está nuestra gracia.

9. Dígame qué es lo que más le irrita.
El conformismo, el rebaño, la vagancia, la avaricia, la mantequilla en el chuletón o el ketchup en las ostras. Realmente cuesta mucho conseguirlo. Relativizo mucho.

10. ¿Qué tiene Nueva York que no tenga Pamplona y viceversa?
Pamplona guarda mis orígenes y Nueva York mis inquietudes. Una es un balneario y la otra, un manicomio.

11. ¿Y con quién le gustaría irse de copas?
No me importaría irme contigo pero, puestos a elegir, molaría tomarse unos gin-tonics con Obama y quedar un poco más tarde con Scarlett Johansson.

12. No está mal. ¿Cómo logra ser un empresario de éxito y parecer que vive todo el día en una juerga continua?
En estos momentos todos estamos jodidos, pero mi empresa vende optimismo y humor. Gracias a mis socios, que llevan la parte más ingrata del negocio, puedo inspirarme bebiendo vino. En las juergas nacen infinidad de ideas y proyectos.

y 13.
¿Se ve usted, en el futuro, como un jubilado tranquilo?
Me gustaría seguir viviendo intensamente y en un momento dado desaparecer. Que nadie sepa si estoy pescando sepias en una isla de la Polinesia o descansando en el fondo del Mar Rojo.

29 mayo 2017

El sexting una moda peligrosa

El 'tsunami' virtual que ha azotado esta semana la Universidad de Deusto ha situado en el centro del debate público el uso de los móviles y ordenadores en lo que respecta a los datos e imágenes sensibles. 


La difusión entre centenares de alumnos de la Universidad de un puñado de fotografías y vídeos de chicas y chicos desnudos o semidesnudos agitó las redes sociales, acaparó la atención de los medios de comunicación de todo el país, provocó una concentración de los estudiantes ante las puertas de la institución académica, motivó una investigación de la Ertzaintza y despertó el interés del Ararteko. La propia Universidad y sus alumnos dieron crédito desde el principio a que entre las jóvenes que aparecían fotografiadas por sí mismas ante el espejo había jóvenes de Deusto.

Finalmente, y a falta de que la Policía vasca se pronuncie de forma clara (de momento sólo asegura que no ha encontrado pruebas que demuestren que la 'wifi' de la Universidad fuera pirateada), parece que todo ha sido un 'fake', un bulo. El portal ziza.es asegura haber localizado al menos «algunas» de esas fotos en webs porno, en las que circulan desde hace «varios meses». Este tipo de engaños son frecuentes en internet. El problema es que, en terreno estudiantil, con el acceso inmediato a las redes sociales y la propia asunción de la veracidad de los hechos por parte de la Universidad, la (probable) bola de nieve ha sido imparable.

La cuestión ha puesto el debate sobre la mesa, porque el robo de imágenes de móviles ajenos no es una operación descabellada sino muy sencilla. «No hace falta ser un experto en informática para llevarla a cabo», explica Jorge Bermúdez, fiscal de Gipuzkoa experto en delitos informáticos. ¿Por qué? Porque los usuarios no son conscientes de los peligros. Hay un gran mito en esa concepción de los «nativos digitales», afirma Bermúdez. «Yo nací cuando los coches ya existían, pero tuve que ir a una autoescuela para saber conducir. Los jóvenes saben manejar los móviles y ordenadores desde el primer momento, pero la cultura de la seguridad no la tienen en absoluto asumida», apunta.

El «ecosistema perfecto» para estos robos masivos son las redes inalámbricas públicas (de una biblioteca, de una ciudad, de centros comerciales…), lo que, unido al uso de aplicaciones «con problemas de seguridad» como Tuenti o Whatsapp, que no aplican el cifrado de datos, puede llevar a una «pesadilla» en «cualquier lugar». Según una encuesta de 2016 del Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno vasco, el 96% de los jóvenes vascos entre 15 y 29 años se conecta a internet (cuatro puntos más que la media española) y el 25% lo hace en la calle o en lugares públicos. Otro estudio del Observatorio Vasco de la Cultura apunta además que el 33% en la misma franja de edades utiliza la Red más de 20 horas a la semana, casi cuatro veces más que el dato registrado dos años atrás.

Rosario del Rey es profesora titular de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad de Sevilla, y una de las investigadoras más reconocidas sobre el bullying y su nuevo hermano dentro del Equipo Multidisciplinar de Investigación de Ciberbullying (ECIMI). Del Rey, que ha asesorado al Departamento vasco de Educación en su protocolo pionero contra este último tipo de acoso y que presta sus conocimientos a la Unión Europea, explica que hay diferencias sustanciales entre uno y otro. «Los índices de comportamiento agresivo son muy altos en el ciberbullying: en muchos casos, como el que podría haber sido el de Deusto, los chicos están contribuyendo a expandirlo porque son analfabetos digitales». La agresión, por ejemplo, puede engordar con un comentario en una foto, subiendo una imagen de un botellón… «Les cuesta distinguir la vida privada de la vida pública, sobre todo cuando la lista de amigos se ha convertido en un indicador de estatus social», constata. «Lo que hay que decirles es que ésos son falsos amigos».

Los chicos y chicas toman como «normales» algunos comportamientos que, en realidad, son faltas y delitos, pero de los que no son conscientes «ni ellos ni sus padres ni sus profesores», advierte la investigadora. Por eso muchas veces ayudan a propagar las agresiones sobre esa premisa social tan antigua de «ha sido el grupo, no yo». «Tenemos que formarles: decirles que hay un reparto de responsabilidades. Que aprendan cuándo no comentar, cuándo dejar de estar y abandonar la red…».
En su versión virtual, la agresión entre iguales crea además «más indefensión», porque cuando el chaval llega a casa de clase o de la universidad «no está tranquilo». Internet y en concreto las redes sociales (en las que si no están, «no existen») permanecen en su vida.

El confuso fenómeno ocurrido en Deusto fue creíble precisamente porque hay una moda que se está instalando entre adolescentes y jóvenes: el sexting, el envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles. La inauguró mundialmente la actriz Scarlett Johansson, con unas imágenes que se sacó desnuda para enviárselas a su novio y que fueron robadas y publicadas hasta la saciedad. Rosario del Rey afirma que esta práctica se está extendiendo y es peligrosa: «La duración de las parejas no siempre es larga; confían en esa persona, pero del amor al odio hay sólo un paso, y entonces la ex pareja puede hacer lo que quiera con esa foto».

¿Y qué vallas deben ponerse a esa inconsciente cultura de la exhibición? La profesora repite: «Educación, educación». La Ley orgánica vigente incorpora ya la competencia tecnológica, pero Del Rosario no ve que «el desarrollo de la ciberconducta» se aborde en las aulas. Para ello hacen falta medios: los profesores deben estar formados en este campo que a menudo desconocen, y también los padres, que entienden que han «perdido la batalla» de las nuevas tecnologías. «Pero aunque ellos no las manejen bien, no pueden renunciar a educar a sus hijos. No tiene sentido que los chicos estén conectándose libremente todas las noches, viendo vídeos 'online', cuando deberían estar durmiendo. Hay que controlarlo, y no se está haciendo. Si hace falta, se les deja sólo una hora, o se quita la clave del 'wifi'. Falta mucha conciencia de su responsabilidad», lamenta.

El director de Juventud del Gobierno vasco en funciones, Natxo Rodríguez, apuesta por la «concienciación» social en una cuestión que cada vez atrae a más técnicos de juventud y orientadores de colegios a los cursos del Observatorio Vasco de la Juventud. Y señala un consejo sencillo: «En la cartera no se nos ocurre llevar fotos nuestras en situaciones íntimas; de la misma manera, no es recomendable que en nuestro ordenador o nuestro móvil manejemos con soltura ese tipo de imágenes».

El fiscal Bermúdez, por su parte, reclama más medios para la Justicia y la Policía. Ahora mismo, dice, la unidad de delitos informáticos de la Ertzaintza está compuesta por tan sólo 7 personas, cuando este tipo de casos está aumentando, o al menos su denuncia. Él se ha encontrado con agresores de todo tipo: con «chavales jóvenes, personas mayores, de cualquier extracción social...». Cuando el robo de imágenes o datos tiene motivos sexuales son «sobre todo chicos».

Las víctimas denuncian, dice, cuando «no lo pueden soportar más». Van con sus padres a la comisaría o bien solos. O, como en el caso reciente de una quinceañera, envían directamente un 'e-mail' a la Ertzaintza. El hallazgo del culpable no. El hallazgo del culpable no está garantizado, porque a veces desde el punto de vista técnico «es muy complicado». Pero al menos, concluye Bermúdez, «lo bueno es que en internet siempre queda el rastro».

Uno de cada cuatro jóvenes se conecta en lugares públicos, más inseguros
«Los padres no pueden renunciar a educar a sus hijos», advierte una experta

A Pablo y Jacobo, estudiantes de 1º de Derecho y ADE, también les han llegado las famosas fotos, pero aseguran que las han borrado antes de verlas. «La semana pasada ya estaban circulando algunas, y el boom fue el martes», apunta Pablo. Para Jacobo, la polémica está clara: «La mayoría no son fotos de Deusto. Algún graciosillo filtró un par y las mezcló con otras».

Daniel, Aiara, Cristina e Irene, primerizos de Derecho Económico, recibieron las fotos por Whatsapp, aunque dicen no reconocer a nadie. Cristina, sin embargo, matiza que los artífices de la macabra broma «se han pasado mogollón». Aiara le da la razón: «La gente también hace bromas y ayudan a pasarlo». «Al final estamos a merced de todos esos», apunta Daniel. 

Bego paseaba por las calles de Bilbao cuando le increparon con un «Rubia, ¿tienes una foto de ésas?». La joven y sus amigas Ariane e Isa, todas de 1º de Magisterio, están indignadas: «Nos están pintando como guarras», señala Isa. Ariane va más lejos: «Están fastidiando la vida de la gente», sostiene, para relatar que en la concentración del jueves habían visto a una chica llorando. 

Alba, de 4º de Psicología, trastea con su ordenador portátil en la cafetería. No se siente en peligro por usar la red wifi, porque ha llegado a sus oídos que las filtraciones se produjeron cuando se perdieron «unos móviles». Su correo rebosa de mensajes sobre el tema. «La mayor parte son bulos. Creo que habrá que esperar un poco más para entender todo lo que ha ocurrido».

Asier, estudiante de 1º de Psicología, cree que los dueños de las fotos deberían haber tomado precauciones. «Si tienes esas cosas hay que protegerlas y medir las consecuencias de los actos», señala. Su amiga Marina, del mismo curso de Humanidades, no está de acuerdo: «Cada uno tiene que hacer lo que quiera con sus cosas. Yo no tengo nada importante..., pero ya estoy sobre aviso».

A Juan, estudiante de 5º de Ingeniería Industrial, le enviaron las fotos desde otras universidades del país, y por eso cree que aunque la filtración comenzó en Deusto, las fotos «no eran todas de aquí». La polémica le ha hecho reflexionar: «Hay gente que no tendría que tener móvil. La tecnología nos ha sobrepasado, esto se nos va de las manos», afirma.

Iraia, María y Eneko, compañeros de 2º curso de Lenguas Inglesas, recibieron el e-mail de la universidad en el que se especificaba que la red wifi no había sido hackeada, pero que podría haber una falsa que copiaba a la de la institución. Aun con todo, Iraia achaca fallos de seguridad oficiales: «Si en Deusto hubiesen tenido un mejor corafuegos, esto se habría detectado antes».

Manuel, docente del Departamento de Psicología y Educación, ve la polémica desde otra perspectiva. «Las fotos le llegaron hasta a mi hija de 14 años. Vivimos en una sociedad que necesita exhibirse, en la que muchos jóvenes cuelgan fotos en las redes sociales en posturas sensuales. En esto los medios hacen bastante daño, porque dan una visión sesgada de la realidad», explica.

El protocolo del Departamento vasco de Educación contra el 'ciberbullying' apunta algunos indicios de estar implicado en este tipo de acoso, como víctima o agresor: el pasar muchas horas conectado a internet o al móvil, el no ser supervisado por los padres en estos hábitos, el no hablar sobre lo que sucede en la Red, o considerar que quedarse sin móvil es uno de los peores castigos posibles.

Los expertos ofrecen consejos útiles. Para empezar, pedir ayuda a los padres o a un adulto de confianza; nunca responder a las provocaciones; no hacer presunciones sobre los implicados porque actuar sobre bases equivocadas puede aumentar los problemas; y tratar de evitar las redes sociales o comunidades 'online' donde se sufra el problema, o bien cambiar de número de teléfono mientras no se arreglen las cosas. Es muy importante proteger la privacidad evitando a los intrusos (chequear a fondo el equipo en busca de virus, cambiar las contraseñas), depurar la lista de contactos, repasar la información que uno publica, tratar de eliminar los comentarios que puedan dañarnos, comunicar a los contactos qué tipo de información no deseamos que circule sobre nosotros…También conviene guardar las pruebas del acoso; decirles a los acosadores, sin agresividad, que lo que hacen molesta y que además está perseguido por la Ley dejar constancia de que denunciaremos si la situación persiste; y tomar medidas legales si todo lo anterior no ha funcionado.

Uno mismo puede arreglárselas para mitigar los daños en las redes sociales y otras comunidades web. El protocolo que ha editado el Gobierno vasco (se puede encontrar, explica las fórmulas paso a paso: cómo reducir los riesgos al etiquetarse en fotografías, cómo dejar de estar presente en Tuenti, cómo recuperar la identidad robada… Cómo manejarse día a día con responsabilidad en el maremágnum de las redes sociales.
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